Seguiría disfrutando de tus abrazos mientras cocino, seguiría acostumbrándome a tus ronquidos que me despiertan a mitad de la noche -lo bueno es que cuando despierto por ese motivo, me doy cuenta de que me tienes abrazado-, seguirías siendo el único que me enseña los tipos de árboles. Continuaría con las clases de francés y traduciendo los garabatos que haces. Tendría que seguir soportando que me agarres mi estómago y que me digas "esa guatita de lápiz corrector es mía" y que después continuases con las cosquillas, terminando con alguno de los dos -picotas- enojado por cinco segundos. Engordaría por el simple motivo de que siempre me invitas a comer a Doggi'S. Me daría gusto seguir contándote qué hacen mis sobrinas y que me cuentes las cosas que haces en la universidad. Me encantaría continuar con lo de tendernos en la cama, en silencio y sólo mirándonos -tengo que confesar que me encanta cuando hacemos eso y de repente me regalas una sonrisa- Quiero seguir escribiendo cursilerías para ti.
¿Te das cuenta de lo que haces conmigo?, me tienes completamente loco (¡qué frase tan original, Renato, qué original!), pero me encanta que seas lo primero que se viene a mi mente cuando despierto, y si despierto contigo, es mucho mejor, porque cuando empiezo el día contigo, es totalmente diferente.
En pocas palabras, quiero seguir contigo. Sólo contigo.
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